domingo, febrero 28, 2010

Mi Niña

Naciste y ya fuiste una flor,
tan amorosa, tan graciosa, tan bonita y cariñosa
pues con el amor que desprendías,
llenabas todo el jardín de la luz y la alegría,
de toda tu vida hermosa, radiante y sufrida.
.
¿Y por que tú?
tú buena madre, buena hija,
tú buena esposa y compañera,
tú buena hermana… te lo digo
buena amiga y buena… en todo.
.
Me llamaron, me dijeron, me avisaron,
y como rayo yo partí… a estar contigo,
no sabía si había tiempo, ni veía la distancia
me preocupaba el verte, estar contigo
el verte sonreír, el escucharte...
y que tú, como siempre hacías,
me serenaras a mí.
.
“Corre y vuela, corre y vuela
corre y vuela que no llegas
ya te pasó aquella vez
¿no te acuerdas?
… corre y vuela que no llegas”.
.
Pero no llegué…
no llegué para verte sonreír,
ni para que me hablaras,
ni para que tú me hicieras sonreír
ni… ni para nada.
Llegué y no pude hacer nada... nada.
.
Solo pude quedarme quieto,
viendo como te ibas poco a poco, durmiéndote…
y yo acariciándote, besándote,
y diciéndote todo lo que te quería…
y el dolor... ese dolor.
.
Eras el corazón de nuestra piña,
y las lágrimas no me dejan ni explicar,
todo lo que te quería,
¡siempre brindaré por tí, y contigo!
Cielo mío… mi niña.
.
.
Jorge Pérez
a Margarita Pérez González de Valdés (08/08/07)

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