lunes, febrero 27, 2006

Sosegado... y apretando los dientes

Se me vino la vena tonta.
Se me creció el alma.
Aceleré el entusiasmo.
Me inundé de energía.
Tomé impulso y tomé viaje.
Rumbo a la Extrema Dura, a la tonta aventura.
La Ruta de la Plata.
Pero miré en el buzón,... gilipollas, con perdón
antes de irme, antes de nada.
Recibí una carta, bueno tres,
y en el periodo a la espera de todo,
de lo que ya va estar por aquí, de todo lo que viene,
y a final de mes como viene todo lo "bueno".
Pero miré en el buzón.
Notificación de embargo.
¿Como?
La "Sra. X" ya se lo quedó todo.
Absolutamente todo lo que mereció la pena.
Desde el amor por sentir... hasta gran parte de mi juventud.
Me quedé con mi sonrisa. Esa la conservo.
No embargable.
No propiedad de nadie.
Ahora me quieren embargar un camión Nissan que entregué en una financiera el 25 de Junio de 1.987. Hace casi 20 años.
Y seguro que me piden un papel!!
El tema se llama #.###,## €.
Nada... una macana.
Por algún sortilejio, casi no me incomoda...
(Mentira gorda. Me preocupa y bastante).
Mis desdenes rondan lo económico.
Lo sentimental parece ser cosa de otros.
No anda mi corazón para florituras.
Seguiré apostando por lo bueno que me rodea.
Respirar hondo...
un abrazo a mi compadre
... y sonreir.
Carnaval en Badajoz
otro abrazo...
Gente buena.
Buena gente.
... Y pronto fotos.

martes, febrero 21, 2006

Malos tiempos para la lírica

Desde siempre he sentido en cada decisión difícil que he tomado a lo largo de mi vida las mismas sensaciones. Primero el desasosiego o la inquietud insomne que te produce la llegada de un problema que merezca dicha calificación. Después y casi de inmediato, repensar, ver posibilidades y buscar la mejor resolución para el mismo. Y después de varios centrifugados mentales, decidir, actuar y resolver. Y a continuación me quedaba como un regustillo a "detrás de la tempestad viene la calma".
. Pero no hace mucho que me dejé llevar por aquello de "lo que tenga que pasar, pasará". No de forma gratuita, claro está. Pasé por las tres primeras fases, llegó el problema, repensé (y requetepensé) y centrifugué resolviendo que lo que tenga que pasar, pasará. Pero esa resolución no llega a ser tal, pues sigo insomne, inquieto y me invade un continuo y profundo desasosiego. Mi guerra interior se desata entre lo que he creído que tengo que hacer y que mi corazón, mis sentimientos y mi propia vida me han ordenado que haga... y por otro lado el pensar si esa, es la decisión mas acertada con los posibles traumas, que aún y en menor escala, vengo soportando.
. Queda muy poco tiempo para que ocurra lo que tenga que ocurrir, ese momento está a punto de llegar y ya no hay por que intentar impedirlo, posibilidad que por otro lado, nunca me dieron.
.
... lo que si está muy claro que cuando llegue, yo seguiré estando aquí.

viernes, febrero 10, 2006

Al taller

Necesito un repuesto para mi alma,
lo necesito con urgencia.
Pues de tanto encalar mi vida
para volver a ponerla en blanco,
me pesa tanto su fachada
que casi no puedo dar ni un paso. .
.
Necesito ya ese repuesto,
que el espíritu me levante
me lo pide el corazón.
Que ponga a funcionar mil piezas
pues alguna tuerca me ha de sobrar
o algún tornillo me habrá de faltar.
.
.
Necesito ese repuesto para mi alma,
y lo necesito... ya.

lunes, febrero 06, 2006

Derrota maltrecha y dolorosa

Era el día previsto y a la hora prevista.
Todo hacia presagiar una gran contienda. El campo de batalla se encontraba en perfecto estado (tal y como se ve en la ilustración), de un verde resplandeciente. El sol brillaba y la temperatura era agradable. Desde temprano, la tropa respiraba a una futura victoria, y nada podia hacer presagiar una derrota. Aún así en el animo de todos estaban la inquietud que creaban en nuestra moral las Tropas Navarras.
Desde hace tiempo, cada enfrentamiento con los Navarros se habia saldado con resultados preocupantes y de mal regusto. Nosotros partiamos como defensores de nuestro feudo, pero lejos de esto nuestras tropas salieron en avance por el campo, con la gallardía que da el valor y las ganas de victoria. Cuando todo parecía que la balanza de la victoria caeria de nuestra parte, apareció en plena lid, un ser extraño de gestos amanerados que sin comerlo ni beberlo, se convirtió en el protagonista de nuestra batalla. Además de mostrar una actitud extraña, comenzo a sacar y lanzar a las tropas unas cosas cuadraditas de color amarillo y hasta alguna de color rojo (tal y como se ve en la ilustración). Los Navarros aprovechando el momento de incertidumbre cañonearon nuestras defensas sin que tuvieramos poder de reacción.
Perdimos la batalla.
Desanimados y cabizbajos volvimos a nuestros cuarteles con el amargo sabor de la derrota en nuestras gargantas.
Para refrescarlas tuvimos que recurrir a una Cruzcampo fria (tal y como se ve en la ilustración).
Dentro de una semana, iremos a tomar la ciudad de Cádiz... y aguarles el carnaval... si es que podemos.

viernes, febrero 03, 2006

Llegó, pero... ni me enteré

Sí... llegó la dichosa transferencia, he tocado podium.
Tal y como sucede todos los meses, me llegó un mensajito del banco comunicándome el abono de la Nomina Sagrada. Hasta ahí todo bien. Pero además de comunicarte el ingreso, y me da la impresión que eso lo hace a mala l..., de inmediato te dice el saldo.
y es que llegó, vió y se fué. Ahí está lo malo!!. Ni se ha inmutao!!
Sensación: el Alpe d'Huez aún no ha terminado.
Solución: vida monacal, no comprar pipas en el futbol y aparcar coches después del trabajo.
Esperanza: este mes tiene solo 28 días y termina antes.
Planes de futuro: echar la primitiva.
Planes inmediatos: me voy afuera a fumarme un cigarrito.
Tarjeta de credito: pasarle la revisión de los 50.000 km e intentar engañarla... por si gasto extraordinaro.

jueves, febrero 02, 2006

¡que cosas!

A veces pienso que tanto tiempo por las costas africanas me hace perder un poco el norte...

miércoles, febrero 01, 2006

Acodado en cubierta (de la fabrica)

La tarde va sucumbiendo a los encantos de la noche y el Sol desaparece con su estela de luz roja tragado por la atracción de lejanas tierras.
Desde la ensenada del puerto y acodado sobre la cubierta, intento distinguir a través de sus luces, las casas de la ciudadela, pero la fortaleza del castillo y su torreón vigía me impiden hacerlo con claridad.
Ya callaron las descargas de los cañones, el estruendo de los impactos y el fragor de la batalla... y el teléfono, que no cesa.
Ahora me espera el reposo y el descanso merecido...
Pero sé que mas allá de donde termina el horizonte, encontraré mi destino.